Blancanieves se despierta entre botellas de whisky barato. Antiguamente levantada por un beso, ahora levantada por una resaca.
Su piel blanca como la nieve, ahora esta cubierta de pequeñas cicatrices allí donde penetraron las agujas.
Y en sus labios rojos como una rosa descansa un porro mañanero.
Ahora los siete enanitos, se han convertido en una diversión para cada día de la semana. Y ahora, en vez de ser tumbada por una manzana envenenada, es tumbada por unas cuantas rayas de cocaína.
Pobre Blanca, ha perdido el norte, el sur y todos los puntos cardinales.

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